Aldea del Rey y su entorno natural a través del diario de mis paseos fotográficos. Naturaleza, pero también cultura, historia, tradiciones de este bello pueblo del Campo de Calatrava.
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sábado, 26 de abril de 2014

Comienza el espectáculo de la peonía

Por lo menos, así lo llamo yo, todo espectáculo, el de la floración de la Peonía. Una planta tan perenne como delicada y que, en zonas ya tan casi manchegas como la nuestra, solo la veremos en el interior de la sierra de Calatrava:


 En sitios como este, a la sombra y bajo los quejigares brotando:



Es "El Valle", la zona mas atlántica, por húmeda y fresca, de nuestra zona, y de bastantes zonas alrededor. Allí ya ha comenzado la floración de la Peonía, que este año se ha adelantado algo, normalmente es en mayo cuando la podemos ver:








Ya lo dije alguna vez creo, es la flor mas espectacular de los montes, los aquí llamados mediterráneos:

sábado, 9 de noviembre de 2013

Hablando un poco de vegetación.. y de más

Me fastidia no poco. Cada vez pienso que hay gente que sabe más de nuestro pueblo que los que vivimos aquí. Cuando en una conversación informal ha resultado que los que somos de aquí, no sabíamos o sabemos lo que es un arce, que nos sonaba más a cosa de Canadá, pienso que realmente es así

Ya he puesto varias entradas sobre el arce de Montpellier, ojalá apreciáramos todos lo que tenemos, que no es algo que lo haya en todos lados. De hecho no los veremos cerca de ninguno de los pueblos de alrededor salvo Aldea del Rey. Los arces son arboles que en el otoño se ponen de un color rojo espectacular e inconfundible. A veces también al final del verano. Os dejo un par de fotos de hoy:



Esos dos me han resultado fotogénicos, pero hay muchos más, llevan siglos allí, y sinceramente pienso que nadie reparó en ellos.

No es posible desarrollar un pueblo sin valorarlo, y no se le puede valorar, si no lo conoces. Es mi opinión.

jueves, 3 de octubre de 2013

Y por fin, el otoño ya está aquí

Es impresionante ver el cambio que en apenas cuatro días, que hace que llovió, está pegando el campo. La sierra de Aldea comienza a despertar, aprovechando la "segunda primavera" que proporciona un inicio de otoño suave y húmedo. Así, el verde rápidamente comienza a tomar el lugar del pasto amarillo en el monte:




Y la fauna se deja ver con mayor facilidad, ya no necesita pasar buena parte del día protegida de los ardientes rayos del sol. Hacia donde mires, ves cosas que captar, y ahí van unas cuantas de un pequeño paseo por la zona de las Mesas, hasta llegar al Valle, zona serrana donde casi nunca estarás solo....


Cada vez mas abundantes los buitres negros por los montes de Aldea, especialmente hacia el sur y oeste. De uno en uno o en parejas:


Juntos con sus primos, los ya si muy abundantes leonados, que siempre andan vigilantes a todo lo que hay bajo sus alas:






Y esta, los vigilará a ellos o a mi jeje??


Y por supuesto miriadas de insectos, hormigas voladoras, escarabajos peloteros y, desde luego las más fotogénicas de todos, mariposas por todos lados:


Alimento no les empieza a faltar, e incluso en breves fechas, para muchas especies, casi se puede decir que les va a sobrar, se presenta un buen año de bellota. Tan es así, que este año se ha producido una abundante fructificación del quejigo, pariente de hoja caduca de la encina, y que al menos por nuestras tierras, se presenta como un árbol con fructificaciones muy escasas e irregulares. No así este otoño, donde podemos ver muchos de ellos cargados de su, en comparación con la encina, mas gruesa, chata y amarga bellota, a punto de madurar:



Espero guste este un poco de todo que he fotografiado aprovechando una breve escapada, ahora que por fin, ya si da gusto salir al campo.

Clic para verlas a tamaño original

miércoles, 11 de septiembre de 2013

Algunos arces ya sugieren el otoño en la sierra

Septiembre es para los que estudian el clima, ya un mes otoñal, pero para los que estén en el campo trabajando, les sonará a raro. Aunque refresca por las noches y a veces llueve un poco, el aspecto del paisaje sigue siendo veraniego, sobre todo la primera mitad del mes. Sin embargo ya se producen síntomas de la inminente llegada del verdadero otoño. El otro día hablé de la berrea, pero otro síntoma que comienzo a ver por la Sierra de Calatrava, es que el arce de Montpellier, sobre todo en zonas más expuestas, empieza a coger color de otoño, aún ligero, pero que ahí está:


La foto es de esta mañana, tirada desde lejos con el teleobjetivo, y es la pedriza de "los mechones" o "menchones", que según quien la pronuncie, así se escribe jeje. Es en la finca de la Nava, a lado del cortijillo. Sobresaliendo ya se ven los colores amarillentos y rojizos de algunos arces de Montpellier (Acer monspessulanum), unos árboles relativamente exigentes en humedad, y que tras los rigores veraniegos, son de los primeros en vestirse de otoño. Hoy han sido los primeros que he visto, eso si, este año, pero en veranos muy cálidos y secos, incluso a mediados de agosto toman esa apariencia, perdiendo sus hojas para protegerse de la sequedad. De momento estos, están siendo algo mas fieles con el calendario.

martes, 30 de julio de 2013

La fuente de "La Taza", un oasis a las alturas.

No solo alturas físicas, si no teniendo en cuenta las alturas del año en que nos encontramos, en plena canícula veraniega, encontrar un surgimiento de agua, una pequeña fuente o manantial, situado cerca de la cumbre de una sierra, nunca deja de sorprender.

La sorpresa sin embargo, y en este caso, es solo relativa. La fuente de "La taza" es bien conocida por pastores, cazadores o carboneros que frecuentan la zona, concretamente la llamada umbría de "Cabeza Parda", en la finca del Cortijillo. Se trata de una fuente prácticamente permanente, únicamente en veranos de años excepcionalmente secos, el agua deja de estar presente aquí. Eso, junto al hecho de estar situada en plena sierra y cerca de la cumbre, a más de 830 msnm, le da un carácter casi único. El acceso, aunque no lejos del pueblo,  tampoco es precisamente un paseo, pero quien quiera, puede acercarse a verla, está situada aquí:


Lo bueno de la caminata son sin duda las vistas. Un monte que hace frontera entre la sierra y el llano nos permite disfrutar de ambos tipos de paisaje, a gusto de cada cual.

A poco de dejar el coche que nos acerca en un primer tramo, ya tenemos a la vista nuestro primer objetivo, alcanzar la cuerda de "Cabeza Parda", ese pequeño pico en la foto:

(Nota, como siempre, haciendo clic en las fotos, las podéis ver mejor)


Llegando arriba, una estampa típica veraniega, islas verdes de huertas, viñas y olivares, entre los mares amarillos, de rastrojo de cereal cosechado:


Y hacia el otro lado, al sur, ya la plena sierra, con el Morrón de las canteras del Cortijo y el "Reajo":


Podemos entretenernos aquí con las vistas, miremos a donde miremos, seguro que no nos van a dejar indiferentes. Al sureste, laderas del "Morrón de las canteras", en el Cortijo y, en la lejanía, sierras del Viso y Santa Cruz:


Mirando al noroeste, hacia las Mesas y el Valle: 


Interior de la finca de la Nava:


Una vista al oeste:



Una imagen muy típica de Aldea del Rey, y que no se da en otros pueblos de la comarca, las huertas situadas casi en plena sierra, como esta en el Borrocal:


A lo lejos, la falta del teleobjetivo nos impide ver mejor la enorme ave que sobrevuela el Morrón de la Nava, pero se trata de una majestuosa águila real, que en la foto apenas es un punto hacia la mitad superior derecha de la foto:


Pero continuemos el camino hacia la fuente de la Taza, cuya senda va prácticamente por la cuerda, o cresta, de la sierra:


Si acercamos un poco la foto, lo que da de si el objetivo angular que he utilizado, vemos una acumulación de piedras en lo alto del picacho:


Restos de un antiguo asentamiento de la edad del bronce, de los que hemos dado ya diversa información en este blog. Y es que en este monte, como en otros donde la disponibilidad de agua estaba relativamente asegurada, la presencia humana de toda época es fácil de encontrar. Ademas de esos prehistóricos asentamientos, veremos construcciones, bien de pastores, con sus corrales:


Como algunos curiosos refugios en lo más profundo del monte, bajo grietas y aleros rocosos, que seguramente eran de pastores o carboneros, para protegerse de inclemencias del tiempo:



Una curiosidad más, esta vez botánica, un ejemplar de brezo blanco, "Erica arborea", una especie de ciertas exigencias hídricas y que hasta ahora solo había encontrado en las zonas mas húmedas y elevadas de la Sierra de Calatrava:



A partir de aquí, si no la propia fuente, el lugar donde se encuentra, ya está a la vista:



Si veis en el tercio inferior izquierdo de la fotografía, una linea de densa vegetación va de izquierda a derecha, debajo de la zona amarilla, de pastos. Ahí está la fuente de la Taza, así que recorremos el último tramo de la senda, entre el monte de encinas:



Y entre ellas, el punto verde del fondo, ya tenemos la fuente directamente a la vista, esa zona verde más intensa justo en el centro de la foto:


Cuando llegué, me llevé una pequeña, no se si llamarlo decepción, y es que parecía no haber agua. Unos rosales silvestres y zarzas tremendamente densos cubrían la zona:




En pasadas ocasiones que visité la fuente, las zarzas habían sido parcialmente retiradas, para que ganado o animales silvestres pudiesen acceder fácilmente al agua, pero ahora, la vegetación natural había ganado de nuevo el terreno que le pertenecía.

Tras esa pequeña sorpresa, pude ver varios huecos en las zarzas y a través de ellos pude comprobar, y a duras penas fotografiar como, efectivamente, la "taza" seguía teniendo el agua que le daba el nombre de fuente:



En otras circunstancias, se podría haber visto como la fuente se situaba al pie de una ladera rocosa, teniendo una forma de bañera, mas que de taza, poco profunda, formada en la roca. El agua que durante los periodos lluviosos se infiltraba en el cono superior de la ladera, emergía poco a poco durante todo el año y se acumulaba en la taza. Eso no lo he podido mostrar, pero de todas formas,lo prefiero así, así es como la fuente, en un estado natural, debe estar.

Y una vez visitada la fuente, solo queda volver por la misma senda de la cuerda:


Hasta donde dejamos el coche, y de ahí llegar al pueblo, ya es coser y cantar:


Espero que os haya gustado el paseo por otros los valiosos rincones serranos de este pueblo, que aunque de siempre fueron conocidos, hoy, a la mayoría, como mucho solo les suena nombrar.

martes, 4 de junio de 2013

Helechos y helechales de roca de la Sierra de Calatrava...

Los helechos, del grupo de las llamadas Pteridofitas, como se sabe, son un antiquísimo grupo de plantas sin flores, y con fama de delicado, por concentrarse especialmente en las regiones más húmedas. Aunque no muy conocidos, también cuentan con un lugar y una interesante variedad en las sierras de Aldea del Rey, especialmente en la Sierra de Calatrava, por su mayor diversidad y riqueza bioclimática, en comparación con otros montes y sierras cercanos. Dentro de los distintos géneros y especies de helechos que podemos encontrar, destacan sobre todo los helechos que se desarrollan en zonas rocosas, en farallones y crestas silíceas de la sierras, en ambientes con una humedad que va desde la muy elevada, hasta lugares ya francamente secos, aunque siempre con cierta sombra y protección.

No voy a hacer ahora una lista completa de todas las especies que puede haber en la Sierra de Calatrava, sin duda que alguna se me escapa, y más cuando todas las que a continuación os muestro, las he ido a localizar a dos puntos muy concretos de la Sierra, uno mas húmedo y sombreado, y otro mas abierto y cambiante. Seguro que en otras zonas, podríamos encontrar alguna especie más, ya que a pesar de que muchas se parecen, hay gran diversidad de ellas. Tantas y tan parecidas son a veces, que me ha resultado difícil en algunos casos identificarlas, de manera que quizá algún nombre que doy, no sea el correcto.

Si vamos a hablar de helechos de roca, nada, que nos toca subirnos a las rocas. Por suerte el calor por ahora está siendo bastante soportable y nos facilita la labor jeje. Así que subimos a los "peñones" de la Cimbra, una pequeña umbría al noroeste de la Sierra de Calatrava, en un buen estado de conservación:


Esta umbría, pese a no ser demasiado alta, tiene un elevado grado de humedad, ya que por su posición, recibe de lleno los frentes atlánticos cargados de lluvia que vienen desde el Oeste y Noroeste, que este año, durante marzo y abril, nos han visitado con regularidad e intensidad. Estas laderas son verdaderas paredes que frenan y retienen las nubes que vienen desde esas direcciones, direcciones que quedan, para ubicarnos, en el extremo derecho de la foto:



Empezamos con un frondoso y bonito helecho, en este caso, si no me equivoco, Polypodium vulgare, conocido como Polipodio:

Aparece en rocas y troncos, en zonas húmedas y ricas en materia orgánica, pero como se puede apreciar, aquí lo hace incluso al sol, gracias a que éste incide de forma indirecta en estas laderas orientadas al norte. Es muy abundante en este lugar, hasta el punto de que tapiza por completo muchas grietas y repisas de las rocas, que se convierten en auténticos helechales:





Desde luego, no es un helecho, pero lo que a continuación os enseño, por soler acompañar al polipodio, es la vistosa, además de peligrosa, Dedalera, Digitalis purpurea, a la izquierda. Esta ya planta con flores, que ademas contienen principios que a ciertas dosis, pueden llegar a matar...



En grietas aun más escondidas de las rocas, asoma ante nosotros una nueva especie de helecho, del género asplenium, y si lo he identificado bien, Asplenium onopteris, arriba de la foto:




Mas delicado que el anterior, en algunos lugares se le conoce como "Culantrillo negro", busca lugares húmedos dentro del ámbito del encinar: rocas, troncos, etc. Aquí tenemos uno y otro mostrando sus soros, el órgano en el que, en ausencia de flor, se forman las esporas que servirán para multiplicar la especie:




En ambientes mucho mas secos, en grietas incluso a pleno sol, lo que hace que sea el helecho, o helechos, más abundantes en otros puntos de la sierra, u otras sierras menos favorecidas, topamos con los helechos del género Cheilanthes:



Muy probablemente se trate de Cheilanthes hispánica y/o Cheilanthes tinaei, ambas estrictamente especies rupícolas, es decir, de roca. No estoy seguro de la identificación, tal vez incluso se trate de ambas, de ahí el y/o. Las dos son de ambientes más secos, aunque la segunda, escoge zonas algo menos soleadas. Es por ello que las veremos con mayor facilidad en el otro lugar que he escogido para encontrar helechos, en las laderas del cerro del Alacranejo, mucho mas conocido por ser donde se levanta la monumental Calatrava la Nueva. No hace falta, creo, que os ponga foto del lugar, bien conocido que es. Aquí un Cheilanthes, entre sol y sombra:


Este monte también tiene una muy interesante diversidad de florística, aunque ahora toca hablar solo de algunos de sus helechos. Acompañando a veces a los dos últimos helechos, pero en general, por lo que he visto, buscando posiciones algo, no mucho, mas protegidas, una nueva especie. Esta vez si que de identificación es mas sencilla, Ceterach officinarum, en la foto, el de debajo:



Se la conoce como "Doradilla", creo que no es dificil adivinar por qué, mirando el envés de sus hojas, o frondes:


Esta planta, cuando el ambiente se reseca, se enrolla sobre si misma y pierde el agua de sus tejidos. Es así por que no puede regular su nivel de hidratación, de ahí que cuanto mas verde y frondosa la veamos, significa que más húmedo es el ambiente.


A continuación, un nuevo helecho, cuya identificación es muy dudosa, ya que además se trata de un ejemplar muy joven, no totalmente desarrollado. Creo que es Asplenium ruta - muraria:


A la derecha, abajo, el envés de los frondes, con sus soros. Por si algun entendido, me ayuda a identificarla. Si se trata de la que creo, es mas bien un helecho de roquedos humedos calizos, no siliceos como los de la Sierra de Calatrava, pero la encontré en una grieta donde habia un sustrato con polvo algo calizo.

Y por último, otra especie más, del mismo género, Asplenium trichomanes, también propio de grietas rocosas umbrías y que se mostrará verde y frondoso, cuando el tiempo acompaña:


Y con esto dejo esta introducción a los helechos de las rocas de la Sierra de Calatrava. Como se dice comúnmente, son todos los que están, pero no están todos los que son, si algo nuevo aparece, ya os contaré jeje...

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