Aldea del Rey y su entorno natural a través del diario de mis paseos fotográficos. Naturaleza, pero también cultura, historia, tradiciones de este bello pueblo del Campo de Calatrava.
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domingo, 3 de diciembre de 2017

Constructores de paisajes otoñales

Ya he comentado anteriormente que el otoño, incluso casi el invierno, por fin se decidió a entrar por el entorno de Aldea del Rey. La lluvia, el frío, los días cortos y de una luz muy característica, han hecho acto de presencia y el campo lo nota. Mucho más en las sierras mejor conservadas del sur, que en el resto del término municipal. Y si por una circunstancia se nota especialmente este cambio de estación, es por el llamativo cambio de color que se produce en algunas laderas, por la más abundante presencia de especies vegetales de hoja caduca. Como son, en el caso que aquí me ocupará, el quejigo y la cornicabra o terebinto. Quercus faginea y Pistacia Terebinthus.

Y empiezo con la cornicabra. Caso curioso el de esta planta. Es, por sus características y origen, mas un arbusto o arbolillo semi-tropical, que mediterráneo, sin embargo se ha sabido adaptar bien a las actuales condiciones climáticas y, junto a su pariente cercano el lentisco, es incluso abundante en determinados hábitats o "subhabitats". Me llama sin embargo la atención que no se la suele considerar especie "constructora" de paisaje, es decir, especie que por su abundancia o relevancia, domine el paisaje, sea perfectamente visible en él. No se suele hablar de "cornicabrales" (no sé si la palabra existe siquiera), mientras que sí de encinares, jarales, robledales, etc, o sus asociaciones (jara-brezal, etc). Sin embargo y como se puede ver, los "cornicabrales" no sólo existen, si no que son de lo más llamativos. Por que esos colores rojos, ocres y amarillos, poco a poco van pasando a solo pardos, no pueden pasar a desapercibidos a nadie que pase cerca de la Sierra de Calatrava de Aldea del Rey, desde hace unos diez días:







A pesar de su abundancia en zonas apropiadas, tiene sus preferencias, no la veremos en cualquier sitio. Por aquí, y según he observado, parece apetecer por terrenos volcánicos, en las dos últimas fotos anteriores se puede ver ese color oscuro de la tierra, de origen volcánico; así como tambien medran más en los pies de monte, más en contacto con la llanura de transición con La Mancha. Quizá por que esos terrenos tienen una basicidad mayor de los silíceos del interior de la sierra, y ese pH no es soportado por otras especies serranas, de terrenos ácidos, como jaras, madroños o brezos, a las que sustituye.

Por otro lado, también parece elegir zonas entre media y baja ladera, esquivando tanto hoyas frías y húmedas (otras especies la sustituyen), como las zonas más altas. En las fotos que siguen, se ve mejor. En la primera, los colores pardos que corresponden a las cornicabras, están a media ladera (de centro a izquierda de la foto), mientras que están ausentes en las zonas más altas, a la derecha y arriba. Quizá por su pasado subtropical, buscan preferentemente zonas con cierta protección contra el frío y/o la sequedad que se da en zonas más altas, rocosas (y con menos suelo), así como más venteadas. Además, en esa zona, coincide que hay un volcán, el cono es ese pico a la izquierda y la mayor presencia de cornicabra está en sus coladas.


Algo parecido se puede ver a continuación, ya sin volcan de por medio. No es dominante aquí, pero yo diría que se nota, se nota y bien su presencia, sobre todo a media falda.


Y continúo ahora con otra especie que en estas fechas, o a partir de estas fechas, deja su impronta en el habitual oscuro paisaje, de sierras "morenas", propio de estas tierras. El quejigo. En otras zonas más altas y húmedas de otras sierras, sería caso asimismo del rebollo, que aquí solo se puede ver de forma aislada. No tiene la riqueza cromática de la cornicabra y se refugia, por aquí, en zonas del interior de la sierra, menos visibles desde fuera, pero donde está, también bien que se nota que está. Y más con esta fría y alargada luz invernal, con la que sus colores amarillos refulgen, como si la propia luz saliese de dentro de las hojas:





No están los quejigares plenamente en fase otoñal o invernal, de momento han empezado los situados por los fondos de valle, donde tanto la insolación como la temperatura son menores. Lo podemos ver en la foto siguiente. La especie arbórea dominante en esa zona es el quejigo, pero mientras las laderas de detrás, de umbría, permanecen verdes, el fondo de valle ya está vestido de otoño. En la solana de primer plano, domina la encina. Para cuando los quejigos de esas laderas tengan el color de los del fondo, éstos casi ni tendrán hojas seguramente.


Y para despedir la entrada, una foto con los dos protagonistas de hoy, en la zona anterior. A veces están cerca, pero casi nunca juntos. Una cornicabra en el primer plano, en este caso en solana al ser zona más fría que las anteriores, y los quejigos en el fondo. La primera, demostrando sus apetencias más cálidas y soleadas (también hay presencia volcánica ahí); y los segundos que dominan y prefieren valles y laderas con menor temperatura y mayor humedad, así como de terreno totalmente silíceo. Cada cosa en su lugar y un lugar para cada cosa.

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