Iniciando la andada en el morrón de las canteras. Aprovechando la disponibilidad tanto de tiempo como de paso, hoy he visitado una de las zonas mas bonitas de Aldea, como no, en nuestra sierra. Aquí se unen magníficos paisajes serranos, engalanados con la presencia no menos magnífica de la joya monumental de Aldea del Rey, el castillo – convento de Calatrava la Nueva. Os dejo el reportaje de mis andanzas, es largo, pero creo que merece la pena verlo.
Nota: como es habitual, haced clic en las fotos para verlas en grande.
Comenzamos en el morrón de las canteras, o morrón de los Sabucos, como también se le llama. Al sur de la finca del cortijillo. Desde aquí se disfruta de una magníficas vistas de los llanos y labores de Aldea. Aunque la primavera ya empieza a dar síntomas de agostamiento, los cereales presentan un color entre el verde y el limón, colores saludables, alejados de los pajizos que denotan un desecamiento acelerado:
Mi intención era llegar cuanto antes a una pequeña fuente que está en el llamado “Camino de Valsordo”, ya en la finca de la Nava, la fuente del orégano, a los pies de la pedriza del mismo nombre. Para llega a ella atravesamos laderas repobladas con pinos piñoneros, aun jóvenes, pero ya de un buen porte, bajo los cuales crecen encinas y quejigos, que algún día los reemplazarán:
Cuando nos vamos acercando a la fuente, pronto comprobamos que aquí el agua no escasea, el paraje está tremendamente verde:
La fuente en si misma, hoy en día apenas es un pequeño socavón en la tierra, justo al borde del camino, donde mana el agua. Hace no demasiados años, este agua era recogida en un caño y llevada a un abrevadero, para los mulos y borricos de los cazadores, guardas o piconeros que transitaban por este camino. Del abrevadero ya no queda nada, pero si el agua que lo llenaga, que aunque en superficie apenas sea un hilo:
Bajo tierra, la abundante humedad de este precioso rincón, proporciona a la vegetación un aspecto casi selvático, con zarzas, enredaderas y lianas creciendo sobre encinas y quejigos.
Una vez refrescados en el manantial, con un agua sorprendentemente cristalina a pesar de surgir sobre la misma tierra, nos elevamos un poco para ver el origen de esta agua. Una gran pedriza, o acumulación de piedras, que recoge las mas abundantes lluvias de estas alturas, conduciéndola bajo ella, y alimentando así la fuente del orégano. Aquí tenemos la pedriza del mismo nombre, del orégano:
La pedriza está orlada de una frondosa vegetación compuesta de zarzas, escaramujos, cornicabras y algún quejigo, que lucen verdes y lustrosos en esta época.
Pero seguimos ascendiendo por esta ladera, que tiene la particularidad que en su cara norte, que mira hacia el pueblo, pertenece a la cuenca del Guadiana, siendo este es el paisaje que veríamos:
El monte que se ve al fondo, es la solana de Cabeza Parda, en la derecha tenemos los jarales de “la jarosilla” y la “pijita”, con las dehesas de la nava en los pies de monte, y el pueblo al fondo a la derecha.
Sin embargo hacia el sur, que vierte al muy lejano Guadalquivir, y apenas llegamos a la divisoria de aguas, lo que veremos es…
No hace falta que lo diga, ¿no?. Muchas veces no somos conscientes del enorme valor paisajístico, natural y, evidentemente, histórico-monumental de estas tierras:
Las dehesas que se ven bajo el Castillo de Calatrava, pertenecen a la finca Valsordo, y aun ahora conserva un verdor envidiable, enmarcadas por laderas cubiertas de un denso y no menos verde monte Mediterráneo:
Acerquémonos más:
El pico del fondo es la Mojina, en su frondosisima ladera de umbría. El pico más alto de Aldea, y que hay ha protagonizado algún reportaje:
Aquí disfrutamos observando laderas cubiertas de monte mediterráneo, de los mejores conservados de la zona. Es la “Umbría de Valsordo”, que en realidad son varias umbrias y una pequeña solana. El pico del águila, a la izquierda de la foto:
Pero seguimos avanzando un poco más, queremos llegar a la “Hoya borrega”, que asoma hacia la derecha de la foto:
Y esta es la hoya, con el camino que conduce a ella, pero dada la hora, no avancé mucho más. Mas que una “hoya” es un valle alargado que como la umbría de Valsordo, finca a la que también pertenece, está cubierta de una densa vegetación en su ladera de umbría de encinas, quejigos, madroños, labiérnagos, jaras, etc, etc.
Ya es tarde y es hora de volver. Volmemos los pasos y la mirada atrás. A lo lejos la pedriza del orégano y más allá aun el lugar al que tenemos que llegar, el morrón de las canteras:
Atravesamos por el camino otros parajes con curiosos nombres, como la “Pedriza de las víboras”:
Estamos rodeados de vegetación y verdor por todos lados. Al fondo, dominando, la Mojina:
Y cada vez mas cerca el llamativo pico del morrón, que no es mas que un afloramiento basáltico, que surgió sobre la dura cuarcita de la sierra![]()
Y tras cuatro horas de andada, regresamos a donde partimos, dejando atrás el pico que nos sirvió de guía:
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