Así es como denominaban crónicas antiguas a lo que hoy conocemos como Huertezuelas, una pedanía en el extremo sur del vecino término de Calzada de Calatrava, a cuyo ayuntamiento pertenece. Su nombre no puede ser mas descriptivo, pequeños terrenos de cultivo, huertos y árboles, en las mismísimas puertas de Sierra Morena.
Lo cierto que en toda esta zona, antes de llegar al pequeño núcleo de población, en el que no estuve (en la foto se vislumbra, detrás y a la izquierda de la vieja construcción, en la falda de la sierra), apenas parece haber llegado el desarrollo, con una mayoría de construcciones ya ruinosas, caminos reventados por las inclemencias del tiempo, parcelas abandonadas y una tortuosa y reparcheada carretera. En definitiva, y a pesar de no estar demasiado lejos, con unas muy escasas señales de que ya estemos en el siglo XXI. En lugares como este, y por supuesto salvando las distancias, espaciales, temporales y, llamémosle así, morales, no deja a uno de venirle a la mente la inmortal obra de “Los santos inocentes”. Creo que este lugar da para un reportaje mas extenso en futuras fechas.
Pinchad en la imagen, creo que merece la pena verla en grande…
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