Aldea del Rey y su entorno natural a través del diario de mis paseos fotográficos. Naturaleza, pero también cultura, historia, tradiciones de este bello pueblo del Campo de Calatrava.
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lunes, 27 de diciembre de 2010

De arroyo a arroyo toca

 

Buena época para redescubrir los numerosos, caprichosos e irregulares cursos de agua del término de Aldea del Rey. Si anteriormente le tocó al arroyo de Valsordo, en el extremo sur, ahora viajaremos hacia el arroyo de El Reajo. Arroyo este que también nace en el interior de la Sierra de Calatrava, alimentándose de las vertientes de Hernán Muñoz y la Nava. Y es donde esas fincas se unen, lo que hoy quiero mostrar. La zona está dominada hacia el sur por el picacho de las antiguas canteras del Cortijo:

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Y por aquí pasa el arroyo, en tierras de Hernán Muñoz:

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Alegres y abundantes sus frías y serranas aguas:

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Y ahora dirigimos la mirada hacia el extremo opuesto, en la Nava, con la verde solana de cabeza parda en primer plano:

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Un saludo!

viernes, 24 de diciembre de 2010

Aldea del Rey: historia y naturaleza

 

El título, aunque en este pueblo no seamos muchas veces conscientes de ello, es una pura realidad. Que una mañana cualquiera, eso si, siempre que no haya que trabajar  Grin, que uno coja su coche y se meta por un camino:



Pero siempre con cuidado, por que en estas sierras cae mucha agua:



Y que pueda disfrutar de la alegre visión y no menos alegre sonido del arroyo corriendo,



Mientras que sobre ti los majestuosos leonados:



junto al mucho mas majestuoso convento-fortaleza de Calatrava la Nueva, dominan el terreno,



Pues no tiene precio, la verdad.

 

Fotos tomadas en el arroyo de Valsordo.

Feliz Navidad!  Wink

viernes, 10 de diciembre de 2010

Nuevas inundaciones en Aldea y alrededores

 

Como habeis podido comprobar los que viváis en Aldea, en buena parte de Ciudad Real, especialmente el sur y el este de la provincia, en los últimos días hemos tenido un episodio lluvioso especialmente importante, con precipitaciones continuas, tormentas e incluso granizo. Como datos concretos, están los casi 125 litros/m2 recogidos en Calzada de Calatrava, según una estación meteorológica privada que pertenece a una red de aficionados a la meteorología, o los 101mm al sur de Villanueva de San Carlos, junto al rio Ojailén. Esta estación, perteneciente al Sistema de Información Hidrográfica de la Confederación del Guadalquivir y se situa en una zona deprimida, “un hoyo”, donde se suele recoger menos lluvia. Podemos dar por buenos los 120mm para Aldea del Rey, en zonas llanas, ya que este tipo de situaciones, de forma contraria a lo que ocurre en las depresiones, pueden dejar hasta un 20-30% más de lluvia en las Sierras mas elevadas de Aldea.

Ante tal avalancha de agua en solo tres días, se han repetido estampas que nos recordaban a lo que sucedió el invierno pasado. Os dejo ahora algunas de ellas que capté el miércoles pasado, añadiendo que pocas horas después, eran aun mas espectaculares, pero ya no pude fotografiarlas.

Al poco de salir del pueblo, dirección Calzada, surgen los primeros arroyos improvisados:

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El Arroyo de Buenvecino, antes de la Vereda:

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En Calzada de Calatrava, el arroyo del Sequillo, no hacía honor a su nombre:

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Agua y humedad por doquier. El aire, al ascender por las laderas de la Sierra de Calatrava, al fondo, se enfría, se condensa al estar saturado de humedad, formando “nubes bandera”

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Otro tipo de nube mucho mas espectacular es el Cumulonimbo. No la fotografié por que la teníamos encima. Los cumulonimbos son las nubes de tormenta, y uno de sus manifestaciones mas peligrosas e intensas, son las llamadas “supercélulas”, núcleos tormentosos de gran virulencia. La intensidad la marca la escala de colores, y como podéis ver, alcanzó casi la intensidad máxima que puede prever el sistema de radares meteorológicos. Esa supercélula, al lado de la flecha con su trayectoria, nos pasó por encima:

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Hubo momentos que caían auténticas cascadas del cielo:

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Seguimos en tierras Calzadeñas. Horas después, la poca tierra libre que se veía, desapareció:

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La confluencia de los arroyos de El Sequillo y Buenvecino, en el prado de Hurdillas, de nuevo convertido en un pantano:

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Y de vuelta a casa, con los montes tapados por nubosidad procedente de un aire completamente saturado de humedad:

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Espectaculares estampas la que hemos podido, no se si decir disfrutar o padecer, ya que por mucho que nos guste la lluvia, y que a la larga siempre resulte beneficiosa, cuando cae de esta forma se convierte en un problema, cuando no en una desgracia, como de hecho, en algún lugar de la provincia ha sido.

martes, 7 de diciembre de 2010

El Zurrero vuelve a reclamar su terreno

 

Hoy se ha vivido, se está viviendo mientras escribo esta entrada, uno de los días mas lluviosos del año. Creo que esta frase la he repetido mas de una vez a lo largo de los últimos meses, pero la realidad no hace mas que superarse a si misma en este año espectacularmente lluvioso. Hoy, a falta de datos exactos, con seguridad se han superado los 50-60 litros de lluvia por metro cuadrado. Ante tal descarga líquida, cuando el terreno de por si ya se encontraba cerca de la saturación, los arroyos han recobrado los brios y energías, que ya tuvieron buena parte del año.

Uno de los arroyos mas conocidos, el arroyo del Zurrero o Peñapalomera, arroyo que nace en tierras de La Nava y el Valle, aun mas lluviosas que las tierras bajas de cultivo, ha decidido reclamar su cauce y lo ha hecho de una forma espléndida, bajando con gran cantidad de una aun turbia agua, pero que poco a poco aclarará. Pero no solo ese arroyo ha renacido, otros más que aun no llevaban agua, ahora si lo hacen, como este corto cauce, que naciendo a los pies del Cerrillo del Borrocal, o Berrocal jeje, a unos pocos cientos de metros se une al arroyo que viene del Saltillo:

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El arroyo de El reajo, nace en la Finca la Nava y atraviesa Hernán Muñoz, tambien comienza llevar agua. Cerca de la casa del Cortijo, a lado de los enormes falsos plátanos:

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Seguimos en Hernán Muñoz, con arroyos improvisados que nacen en las tierras de cultivo, ya saturadas de agua:

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Pero el protagonista es el Zurrero, un arroyo del que se dice que necesita gran cantidad de lluvia para correr, lo cual es cierto en parte, ya que en su tramo alto, en la sierra, suele correr muchos inviernos. Pero hoy el agua alcanza a la totalidad de su cauce. En el puente del “trenillo”, cerca del Pozo del Borrocal:

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Hacia sus orígenes en la sierra:

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Y aguas abajo, en dirección al pueblo de Aldea del Rey. Por segundo año consecutivo, el Zurrero reclama su terreno:

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viernes, 3 de diciembre de 2010

Blanco y verde en Calatrava: primera nevada de la temporada.

 

Las nieves no se han hecho esperar este húmedo otoño, y ya han dejado su blanca impronta en las tierras aldeanas, especialmente en los montes, donde la menor temperatura y la mayor precipitación, favorece la presencia del sólido elemento. La nieve pronto marchó, y quizá los menos madrugadores ni llegaran a verla. Pero esta mañana, poco antes de que el sol asomara, me dio tiempo a sacar la cámara y captar unas cuantas tomas que lo atestiguan. Aquí tenemos la Tiesa del cortijo, el Morrón y Reajo:

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Y hacia las Mesas:

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En zonas manchegas a las que después llegué, tierras más frías, comprobé que la nevada fue mas importante, permaneciendo mas tiempo. Se trata de una nevada relativamente tempranera, poco habitual en estas fechas salvo en años fríos, y que nos viene a sugerir que el clima, realmente, es menos modificable por nosotros de lo que a veces creemos.

sábado, 13 de noviembre de 2010

Roble rebollo o Melojo, el más escaso árbol aldeano

 

En otra entrada os hablé del arce de Montpellier, un árbol poco frecuente en nuestras sierras y aun menos conocido seguramente. Pues bien, hoy le toca el turno al roble rebollo, o melojo, que de ambas formas es nombrado. De forma similar al arce, es poco frecuente, incluso menos frecuente que aquel, pero si que ha dejado huella en los recuerdos de la gente, así como en el nombre de los lugares, en la toponimia. Así, habrá quien haya oído nombrar un lugar llamado “La mata del Rebollo”, paraje situado, como no, en la Sierra de Calatrava, entre la finca de Las Mesas y la de El Valle.

Pero volvamos al árbol en sí. El rebollo, o Quercus pyrenaica (ver nota al final), es un árbol que dentro del contexto de la llamada España seca, es bastante exigente en humedad. No lo veremos en cualquier lugar, solo en aquellos que reciban lluvias relativamente abundantes, o bien aquellos que estén beneficiados por la humedad proporcionada por cursos de agua próximos, fuentes, acuíferos, etc., siempre que no sean sitios calizos. Se considera que, si no hay agua cerca, este árbol para sobrevivir necesita que caigan al menos 650 l/m2 media al año de lluvia. Teniendo en cuenta el contexto geográfico en el que Aldea del Rey se encuentra, esa cantidad teóricamente no se recogería, pues ronda los 450 litros, lo que haría, tambien teóricamente, imposible la presencia del Rebollo.

Sin embargo, la Sierra de Calatrava actúa de barrera, de esponja, que retiene y “exprime” las nubes que a ella llegan, consiguiendo así que la lluvia sea considerablemente mas abundante que en las tierras bajas que están alrededor. Es tan así que, dentro del Campo de Calatrava, es muy probable que Aldea del Rey sea el único municipio que cuente en su término municipal con este árbol, que si aparece en las comarcas de los Montes o Sierra Morena. Incluso, en la numerosa bibliografía que he consultado, esta especie nunca es nombrada y situada aquí. Así que comencemos por hacer eso, situar el rebollo en el término aldeano, representándolo por el icono de la hoja:

 

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Dentro de las tres ubicaciones anteriores donde he podido encontrarlo, El Valle, Navaprao y la Umbría de la Mojina, hoy he visitado la primera, cerca precisamente del paraje llamado “la mata del Rebollo”. La singularidad de esta especie, hizo que la gente que por aquí pasó y acertase a verla, diese su nombre al lugar, aunque el rebollo no está exactamente en el punto que recibe ese nombre, sino en la ladera de en frente, dentro, eso si, del paraje de El Valle.

De El Valle ya he hablado en alguna otra entrada, es un lugar muy húmedo, con gran cantidad de especies que son escasas o inexistentes en otros lugares incluso cercanos. Madroños, quejigos, brezos, jarales de hoja ancha, crecen aquí con una profusión desconocida en muchos otros sitios. Ya fue hacia 2005 cuando encontré los rebollos aqui, así que hoy iba por un camino por mi más que conocido. Un lugar en el que, en esta época, los quejigos, primos cercanos del rebollo, pero de menores exigencias de humedad, dominan con sus tonos otoñales todo el paisaje, en medio de la intensa humedad y nubes bajas que hoy lo cubría todo:

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Siempre que visito El Valle, tengo la sensación de estar en un lugar muy, muy lejano. al que realmente estoy. Esos frondosos quejigares no tienen nada que ver con el tipo de vegetación que estamos acostumbrados a ver. Y precisamente en un pequeño rincón del quejigar, nos toparemos con este árbol:

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Es el roble rebollo. No tiene un gran porte, ninguno de esta zona lo tiene ya que fue visitada en su momento por el fuego. Debajo vemos ese mismo ejemplar desde otra perspectiva, en un lugar que, junto a otros rebollos aun más jóvenes, forman un pequeño bosquete:

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La zona que hoy he visitado, en esta época se muestra preciosa, con jaras, quejigos, brezos, encinas, cubriéndolo todo:

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El rebollo, como todos los robles, es de la de la familia de encinas y quejigos, las quercíneas, diferenciándose de la primera, entre otros muchos aspectos, por que es de hoja caduca o marcescente, mientras que con el segundo, a cierta distancia se ve similar, pero de cerca, sus mucho mayores y lobuladas hojas, la ausencia de espinas en los bordes, y la vellosidad en el envés de las mismas, permitirá una fácil diferenciación.

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Otro ejemplo de la gran y desconocida riqueza natural que albergan estas sierras, que va mucho más allá de lo que muchas veces se sospecha para un contexto que muchos denominan “manchego”. Quedan bastantes ejemplos mas.

Nota: Después de revisar unas cuantas fotos más, he llegado a la conclusión que estos ejemplares, alguno de ellos al menos, podrían ser un raro híbrido de Quercus pyrenaica y quercus faginea, o sea, de rebollo y de quejigo. Si bien parecen tener las principales características del primero, hay algunos detalles que me hacen pensar que se trata del llamado Quercus x numantina, híbrido que aparece en las zonas de contacto entre las dos especies. Pero tranquilidad y sosiego, que los análisis genéticos se los dejamos a los del CSI, creo que no es cuestión de profundizar mucho más sobre ese tema aquí jeje.

sábado, 6 de noviembre de 2010

La danza del Leonado

 

Aprovechando la magnífica mañana de hoy y el no menos magnífico otoño que estamos disfrutando, me he dado uno de mis habituales paseos del sábado por la mañana, en los que no suelo ir a ningún sitio especialmente complicado, simplemente me gusta dar una vuelta en las horas en que habitualmente son otros los quehaceres que, a los que trabajamos, nos ocupan.

Así, esta mañana quería ir al collado del Zaire, ya en el vecino término de Calzada, en la sierra de la Atalaya. En otra ocasión en que estuve, el pasado verano, recordaba que se podía ver una muy buena panorámica de la zona entre el cerro del Alacranejo, donde ésta el Castillo de Calatrava la Nueva, y la Mojina, con el valle a sus pies. Y ni mas ni menos, es lo que hice:

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Imponente La Mojina, que con sus 1069 metros, es el techo de la sierra de Calatrava y del término municipal aldeano. La parte derecha de esa ladera, de solana, corresponde a la finca La obra, ya en término de “El Pardillo”, mientras que el pico superior de la Mojina y el tercio oeste, izquierdo, de la ladera, corresponde a la finca “Pedriza la Higuera”, ya perteneciente a término municipal de Aldea del Rey. Esta zona tiene roquedos, portillos y cortados muy agrestes, simplemente espectaculares. A la zona que a continuación os muestro se la conoce como el “despeñero”, a un lado de la Mojina. Creo que no hace falta explicar el origen del topónimo:

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Pues bien, mientras observaba prismáticos en mano estos paisajes, acerté a distinguir un grupo de grandes aves, sin duda Buitres, evolucionando aproximadamente sobra la vertical de la casa de la finca Navalonguilla. La lejanía no me permite mas que una foto de pobre calidad:

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Entonces me puse a mirar mejor y pude ver un buen número de Buitres más cerca del Castillo de Calatrava, dando grandes círculos en el cielo. Parecían mas o menos estáticos sobre la misma zona, así que decidí acercarme a la zona a ver si podía llegar antes de que se fuesen.

Y esto es lo que en un principio me encontré:

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Un grupo de 10 buitres leonados, aunque creí distinguir también un buitre negro, volaban, mas bien danzaban, en el cielo entre el Castillo de Calatrava y la Finca Valsordo. Un vuelo elegante, acompasado, como solo estas nuestras grandes rapaces son capaces de hacer. Nunca estuvieron demasiado cerca, pero con el teleobjetivo pude disfrutar un buen rato del espectáculo:

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Uno de los ejemplares estaba marcado, tirando de “zoom”, se podía ver. Debemos recordar y advertir de lo imperioso de no hacer absolutamente ningún daño a estas magníficas aves.

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Pero parece que hoy era el día del Buitre leonado, además del grupo de Navalonguilla y del anterior, hacia el norte, en la vertical de la finca la Nava, también en término Aldeano, varios grupos más de buitres se adueñaban del cielo con idéntica majestuosidad:

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No es la primera vez que muestro los buitres en este blog. Aunque su presencia ya no resulta en absoluto extraña en nuestras sierras, siempre que me los encuentro, no dejo de sorprenderme, de admirarme, de disfrutar. Espero que os guste también a vosotros.

lunes, 1 de noviembre de 2010

Arce de Montpellier: Un muy nuestro árbol francés.

 

En nuestras sierras, pero especialmente, cuando no únicamente, en la sierra de Calatrava, ya que en el resto de los parajes serranos de nuestro pueblo no aparece, podemos encontrar un árbol generalmente de no muy gran porte, pero que en el otoño compensa, como luego veréis, con vivos colores su falta de tamaño. Se trata del Arce de Montpellier, al que los científicos identifican con el nombre de Acer monspessulanum.

El apellido de este arce, como ya supondréis, hace referencia a la ciudad francesa de Montpellier, lugar donde este árbol fue descrito y nombrado para la botánica moderna. Pero es un arbol que se distribuye desde nuestra piel de toro, hasta llegar a Alemania.

En nuestra sierra calatrava, lo veremos en zonas con suficiente humedad, pero que no resulten frías en exceso. De forma casi invariable, lo he encontrado en los bordes inferiores de ciertas pedrizas de umbría y valles o vaguadas, siempre que no estén a demasiada altitud, donde parece que la competencia de los quejigos le hace desaparecer.

No es abundante, tampoco extremadamente raro, pero si que resulta llamativo lo poco conocido que es para el acervo popular aldeano. Con nuestros mayores del campo -carboneros, guardas, cazadores- que he hablado, y de los que he aprendido mucho a lo largo de estos años, prácticamente ninguno lo tenía identificado, aunque es seguro que en alguna ocasión se habrían topado con él. Quizá sea por que aparece en espesuras poco transitables, o quizá por que sus vivos colores otoñales pueden ser confundidos con otra especie de colores semejantes en las mismas fechas, la cornicabra. Sea como fuere, aquí lo tenemos y aquí os lo voy a mostrar.

Aparece, como os adelanté, frecuentemente en los bordes inferiores de las pedrizas de umbría, mezclado con encinas, quejigos y cornicabras en el dosel arbóreo o arborescente. Sus vivas galas otoñales, junto con las de la cornicabra, formaban hoy un mosaico de color que resaltaba enormente entre las neblinas de la mañana

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Es difícil encontrar un árbol aislado para fotografiarlo, ya que crece entre la espesura, con su copa densa, muy ramificada, en la que sus características hojas trilobuladas, luego las veréis, toman un rojo espectacular en estas fechas:

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La humedad de las zonas donde se desarrolla, queda patente en los verdes musgos que lo cubren todo a sus pies:

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No solo arces, en los rincones privilegiados donde el arce aparece, podremos encontrar en el sotobosque gran variedad de hierbas y arbustos, mas o menos conocidos, pero que parece que quieren acompañar en su otoñal colorido a nuestro protagonista. Como por ejemplo el rusco (Ruscus aculeatus), que destaca con su rojo fruto y las falsas hojas lanceoladas, que son tallos en realidad:

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El propio arce contribuye, con sus hojas muertas, a mantener y alimentar estos ricos lugares:

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Pero por lo que he querido hacer el reportaje sobre este árbol es, sobre todo, para que podamos disfrutar de rica variabilidad cromática otoñal. En estas fechas, arces de hoja verde, amarilla, ocre, roja, se mezclan y conjugan entre el verde mate de las encinas:

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Sirva este reportaje para que sepamos algo más de otro habitante de nuestros bosques, bosques a veces muy mal conocidos, donde hay mucha mas riqueza vegetal que las típicas encinas, jaras o enebros que a todos nos suenan. Poco a poco espero ir haciendo reportajes similares de otros árboles o arbustos, creo que poco conocidos.

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