Aldea del Rey y su entorno natural a través del diario de mis paseos fotográficos. Naturaleza, pero también cultura, historia, tradiciones de este bello pueblo del Campo de Calatrava.
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sábado, 25 de abril de 2009

En un lugar no de La Mancha… La Aldea del Rey más salvaje.

Muchas veces se habla de nuestro pueblo, en realidad de toda nuestra provincia, como la provincia manchega. Incluso pequeños monumentos se encargan de mantener viva esa impresión. Así, reconozco que cuando veo recuerdos como este a el mas insigne caballero que los tiempos conocieron,
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esbozo una mezcla entre sonrisa y decepción al leer ese, a duras penas legible letrero “… en un lugar de La Mancha”.
No, en Aldea del Rey no estamos en La Mancha. Igual que Don Quijote no corrió sus sin par aventuras solo por esa región. No entraré en disquisiciones geográficas, solo decir que La Mancha es una gran llanura, de horizontes interminables, de estepas y de escasa vegetación y Aldea del Rey… es otra cosa:
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Estos paisajes son tan seguramente desconocidos, como indudablemente Aldeanos. Y no son La Mancha. En Aldea del Rey podemos presumir de tener grandes masas de vegetación y sobrecogedoras sierras, donde reina la mas abrupta soledad, nada que ver con las tierras de cereal y viñedos. Hoy quiero mostraros unas fotos de precisamente eso, la Sierra de Calatrava mas abrupta, que nada tiene que envidiar a comarcas mas reconocidamente montuosas.
Hoy, casi por casualidad, buscando otra cosa, he podido disfrutar de una belleza sin igual, no ya en nuestro pueblo, si no seguramente en muchos otros lugares.  Os dejo una pequeña crónica de los lugares y paisajes que podemos encontrar en el sur de nuestro pueblo. Comencemos el viaje.
Y lo hacemos con las primeras horas de la mañana, en que una extraña neblina rosada cubría esta zona de “Las Mesas”:
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Mi intención era internarme en la sierra. El motivo, ver un brote de procesionaria del pino que estaba y está provocando graves daños a los pinares que cubren algunos de estos montes. El brote es grave y los pinos lo sufrirán, pero saldrán de esta. Aunque no solo pinos hay en estos lugares, también esta poblado de robles quejigos, con sus hojas jóvenes:

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O incluso robles rebollos, el hermano mayor del quejigo, que apenas acaba de despertar:
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Y también, como no, nos topamos con estos otros habitantes:
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Y hablando de poblar, flores pueblan estos montes por doquier. En esta época, los jarales son auténticos jardines:
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Pero muchas otras flores podemos admirar, especialmente la espectacular Peonía, que comienza a florecer:
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La hiniesta que cubre zonas degradadas o de poco suelo, es una planta en invierno austera, en primavera de un muy vistoso colorido:
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Ante tal abundancia, las abejas disfrutan casi como yo lo estaba haciendo.
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Como os he comentado, mi intención era ver el estado de los pinos. Esta zona del pueblo está cubierta de densos pinares, que dejan un paisaje por supuesto que poco “manchego”. Quizá en algunos de esos pinos, adivines el tono pardo, provocado por la plaga de procesionaria:
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Sierras y mas sierras cubiertas de pinares, además de la vegetación autóctona:
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Se mezclan como veis los pinares, encinas y quejigos, en un mosaico vegetal que la generosa primavera que por esta zona ha habido, ha conseguido que luzca sus mejores galas.
Pero lo mejor aun está por llegar. Quizá sepáis que el monte mas alto del pueblo es “La Mojina”, que mide casi 1100 msnm. Y también quizá hayáis visto la parte “visible” de este monte, aquella que se muestra desde la carretera del Pardillo. Pero la otra ladera es otro mundo. En esta zona, donde se juntan las fincas de Valsordo y Navalonguilla, se encuentran sin duda los paisajes mas espectaculares de Aldea del Rey. Aquí tenéis a La Mojina, el monte mas alto a la derecha. Preciosas las masas de pinar y monte mediterráneo:
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Nos vamos acercando a ella:
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Y por fin llegamos a apreciar una vista general de su cara norte, con otros montes que la acompañan. Verdor a mas no poder:
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Monte mediterráneo en su mas pura esencia. Encinas, quejigos, arces, rebollos, madroños, brezos y un sin fin mas de especies:
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Por fin toca regresar al pueblo. Desde aquí, aunque lejos, es posible divisarlo. Allí abajo está. Aquí arriba, las abundantes lluvias, han llenado los pantanos que los propietarios de estas fincas han construido para almacenar las aguas. Como curiosidad…, las aguas que rebosan de ese pantano, la podréis llegar a ver si paseáis por la carretera de Hernán Muñoz

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Nada mas, que creo no ha sido poco. Valga este reportaje como pequeña reivindicación, para que sepamos valorar nuestro pueblo con respecto a otros, manchegos ellos, que aunque sean cercanos, son  a la vez muy diferentes.
Un Saludo

lunes, 20 de abril de 2009

Sin palabras

Así me ha dejado el atardecer, justo cuando el sol se perdía tras la sierra de calatrava y sus últimos rayos atravesaban la lluvia, el cielo tenía este irreal colorido:

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Solo ha durado un instante, muy poco después, el cielo ha recuperado sus mas terrestres colores:

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lunes, 6 de abril de 2009

Hernán Muñoz: de aldea árabe a parroquia cristiana.

Continuando con los reportajes de aspectos históricos, creo que poco conocidos, de Aldea del Rey, os traigo ahora un reportaje sobre la zona conocida como Hernán Muñoz, el Cortijillo o Cortijo de Oliver, donde se encuentra un el fósil de un sistema de regadío anterior al siglo XIII, en evolución hacia el feudalismo, con la presencia de parroquia y casa fuerte o castillo.

Así, este sistema estaría conformado por un pequeño poblado de agricultores y ganaderos, llamada alquería, y de posible origen islámico, situado en Huerta Vieja, un sistema de riego que contiene una pequeña presa o azud sobre el arroyo de la Jarosilla, aguas arriba de la alquería, y una fortificación cristiana, anterior a la consolidación en el territorio del sistema de encomiendas de la Orden de Calatrava, de la que derivó la actual casa del Cortijo. Con el paso de la alquería a manos de la Orden de Calatrava, es mencionada como parroquia, es decir, como “pueblo”, en 1.245, en crónicas de dicha Orden. Abajo se muestra un plano general con todos los elementos que despues se detallarán:


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Este reportaje está basado en el estudio que se presentó en el I Congreso Internacional “El nacimiento de la Orden de Calatrava. Primeros tiempos de expansión: siglos XII y XII”, que se celebró en Almagro en octubre pasado y que en fechas próximas será editado y publicado junto al resto de ponencias del Congreso, bajo el Nombre HUERTA VIEJA: UN SISTEMA IRRIGADO EN EVOLUCIÓN HACIA EL FEUDALISMO. Los autores son Pedro Javier Ripoll Vivancos, Araceli Monescillo Díaz y yo mismo, Carlos Gustavo Barba Alcaide.


Ubicación geográfica

 

Como sabéis, Hernán Muñoz, se encuentra en plena zona central del Campo de Calatrava, en la órbita de Calatrava la Nueva y Salvatierra (Calzada de Calatrava), en la vega de cultivo del arroyo de Huerta Vieja, o la Jarosilla, afluente del arroyo de Buenvecino que desemboca por la izquierda en el río Jabalón. El actual Cortijillo, que engloba la casa-fuerte de Hernán Muñoz, se encuentra ubicado en una ligera loma, junto al reborde del maar volcánico de “Cabeza Parda”, en una zona de fértiles tierras, dominando la salida del arroyo desde la sierra de Calatrava hacia el llano, en el tramo final de la máxima extensión de antigua huerta.


 

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Antecedentes históricos

 

En el Campo de Calatrava, destacan durante los primeros momentos del periodo islámico Oreto y Caracuel (prov. Ciudad Real), manteniendo la primera, a escasos doce kilómetros de la zona a estudio, sus funciones de núcleo vertebrador de época bajoimperial y visigoda hasta mediados del siglo IX. Así, la zona del valle del río Jabalón cuenta con un precedente poblacional, basado en la existencia de villas tardorromanas que, aunque mal conocidas, debieron articularse en torno a Oreto, a juzgar por los hallazgos dispersos existentes en los términos de Aldea del Rey, Calzada de Calatrava, Granátula de Calatrava y Moral de Calatrava.

A partir del año 854, con la refundación de Calatrava la Vieja por Muhammad I, Oreto perdió la capitalidad y parte de su población fue trasladada a Caracuel y Calatrava la Vieja, produciéndose al tiempo una rearticulación del poblamiento en la zona próxima del valle del Jabalón. El área pasará a depender por tanto de Calatrava la Vieja, como cabeza administrativa del territorio, hasta la ocupación de ésta en 1.147 por Alfonso VII. Entregada para su defensa, en un primer momento a la Orden del Temple y, con posterioridad, con el mismo fin, por Sancho III en 1.158, a San Raimundo de Fítero y Diego de Velásquez para la creación de la Orden de Calatrava.

La organización territorial del Campo de Calatrava se concretó en esta primera etapa de ocupación cristiana, con un marcado carácter militar, en torno a las fortalezas islámicas preexistentes. Como consecuencia de la derrota cristiana de Alarcos, en 1.195, los almohades capturan además Calatrava y su territorio. En 1.198, la incursión desde el noreste de fuerzas calatravas, consigue tomar por sorpresa y con la ayuda de algunos musulmanes renegados Salvatierra y su Alfoz (arrabales), entre cuyos términos debió estar por proximidad la zona de Huerta Vieja.

En 1.211, los almohades marcharon sobre el castillo de Salvatierra, conquistándolo, tras tomar e incendiar la villa que a los pies del mismo existía y el cercano castillo de >h.is.n al-Taly^< o >al-Luy^y^< de las crónicas musulmanas, junto al territorio circundante tras un largo asedio. El castillo quedó en manos almohades primero y después del reino de Baeza hasta su cesión por Abd Allah al-Bayyasi a Fernando III en torno a 1226.

Aunque no se cita expresamente en documento alguno, en la campaña de Alfonso VIII hacia las Navas de Tolosa, en 1.212, la zona de Huerta Vieja y Aldea del Rey debió pasar nuevamente a manos castellanas. Tras la victoria, alejada la frontera, y firmadas treguas con los almohades en 1.214, se asiste a la reactivación del proceso colonizador del territorio, con el traslado además de la sede de la Orden al sacro convento-castillo de Calatrava la Nueva entre 1.217 y 1.221.

Si tras 1.189 se comienza a atisbar el fin del modelo de ocupación del territorio, basado principalmente en una red de poblaciones en torno a un castillo, interrumpido bruscamente por el periodo almohade, después de 1.212 el fenómeno se reactiva con celeridad, con la sustitución del citado modelo por otro donde “… las villas y las aldeas tendieron a convertirse en los elementos principales de la ocupación y organización del territorio”.

Fernán Muñoz, Aldea del Rey, Almodóvar, Benavente, Calabazas, Calatrava la Vieja, La Cañada, Caracuel, Castellanos, La Calzada, Curuenga, Daimiel, Fuente el Moral, La Fuente Porzuna, Herrera, Malagón, Piedrabuena, El Pozuelo, Puertollano, Valverde (Sacristanía, Calzada de Calatrava), Villafranca (Pozuelo de Calatrava) y Villamarciel (quizá zona de Santiago y Villena, también en Aldea del Rey, y de la que quizá hagamos otro reportaje) son las parroquias localizadas en el documento de la Concordia de 1.245, correspondientes a la zona central del Campo de Calatrava. En estos enclaves, por tanto existían con anterioridad a dicha fecha población suficiente para contar como parroquia y, quizá, con algún tipo de fortificación asociada, como pudo ser el caso de Hernán Muñoz.

Jamás fue posible imaginar un mundo de señores feudales sin campesinos

 

Siguiendo las reflexiones del historiador Miguel Barceló, cabe señalar que los “Hernán Muñoz”, los pequeños asentamientos agropecuarios en el tránsito hacia una sociedad feudal, han pasado prácticamente inadvertidos hasta el momento debido a los vacíos dejados por las tendencias de investigación histórica y arqueológica, al ocuparse de las representaciones más palpables de la Arqueología del Poder, como objetivo. Sin embargo, “El caso es que todavía nos es posible imaginar un mundo de campesinos sin señores. Jamás, sin embargo, fue posible imaginar un mundo de señores sin campesinos”.

Los asentamientos medievales como Hernán Muñoz presentan una pauta común relacionada con la cercanía a los recursos hídricos, estén estos representados por la proximidad del manto freático a la superficie, lagunas, arroyos o fuentes, lo que debió generar además de poder contar con el líquido elemento para el consumo humano, la posibilidad de abrevar los ganados y generar zonas de huertos con arbolado. La existencia de pequeñas áreas irrigables de época musulmana, partiendo de rudimentarios azudes en arroyos y canalizaciones de fuentes, cuentan con numerosos ejemplos, incluso dentro de la región.

 

Ferrán Muñoz y su padre Don Muño, comendador de la Orden de Calatrava

 

Hernán Muñoz se cita por primera vez como “Fernán Muñoz” en el documento de la Concordia General de 1.245, apareciendo después como “Ferrán Muñoz”, en un documento fechado el 13 de noviembre de 1.256, trascrito por Rodríguez-Picavea.

Con respecto al origen del nombre de Hernán Muñoz, se constata la existencia en el Campo de Calatrava durante la última década del siglo XII, de un Don Munio, comendador calatravo de Salvatierra, por tanto muy cercano a esta zona. En sabido que en el idioma Castellano, los sufijos “-oz”, “-iz”, -“ez” u otros, añadidos a un nombre propio, significan “hijo de”, y se utilizaban como apellido (Sánchez, Muñoz, Alvarez, etc), por lo tanto cabe pensar en la existencia de un Fernán o Ferrán Muñoz durante el siglo XII, hijo de don Munio o Muño, Comendador calatravo de los arrabales de Salvatierra, donde sabemos que había población. Fernán Muñoz recibiría en herencia o dote el señorío de las tierras y población de la alquería de Huerta Vieja, construyendo, él o alguno de sus sucesores, su casa fuerte o “palacio”. Posteriormente, las tierras de Fernán o Ferrán pasaron a llamarse de Hernán, sustituyendo la F por la H, como ha ocurrido en otros muchos topónimos castellanos.

 

Martín Malo, el soriano

Por otra parte, dentro de la actual Hernán Muñoz, se documentan ocho quintos, ocho partes, entre los que se encuentra el de “Martín Malo”. En la documentación del siglo XIII aparece un Martín Malo, soriano y, por tanto, de origen “castellano”, relacionado con la Orden Calatrava: primero como vendedor de unas propiedades en Aceca y, después, como padre del alcalde de Soria Don Salvador Martínez y abuelo del comendador calatravo de Maqueda, Don Martín Salvadorez.


Los elementos del asentamiento I: El sistema irrigado

La finca de Hernán Muñoz se encuentra atravesada de SW a NE por el arroyo de Huerta Vieja que, como hemos señalado, nace en Barranco Hondo y Casa de La Nava, para tras un corto recorrido desembocar en el arroyo de Buenvecino. Asimismo, a 200 metros al Norte de la casa del Cortijo, discurre el cauce del pequeño arroyo de la Fuente, mientras que el arroyuelo de la Fuente del Judio sirve de linde la finca. Por otra parte, en las proximidades del cortijo, se localizan diversos manantiales, entre los que destacan la propia fuente de Huerta Vieja y la Fuente Encalada, la del Judio u otras menores.


En cuanto al sistema de cauces y diques que hemos observado, podéis ver debajo una imagen de satélite del mismo:


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Sobre el terreno se comprueba la presencia de los restos de un azud, o presa, en el arroyo de Huerta Vieja a 1.600 metros aguas arriba del cortijo. Esta presa seria usada para regular el caudal del arroyo, así como almacenar agua para épocas de estío. Este agua pudo ser utilizada para regadío y, como veremos después, para mover un molino de agua. Se aprecian en la actualidad los arranques de los estribos sobre las vertientes de ambas laderas, con un ancho aproximado de 4 metros, fabricados mediante muros exteriores de mampostería irregular con relleno interior de tierra.

Detalle de las paredes de la presa en su arranque:


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Vista general de la presa:


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Asimismo, a unos doscientos metros aguas abajo del azud, se aprecia un dique para el desdoblamiento del cauce del arroyo, evitando un meandro a la derecha de éste, de unos 50 metros de longitud. El dique está realizado mediante el amontonamiento de piedra y tierra en la margen derecha del cauce. Este desdoblamiento del arroyo, la presa para regular el caudal y la existencia en el punto donde el cauce desdoblado se une al original, por encima de los campos susceptibles de considerar irrigados, de una gran concentración de rocas y mampostería sobre el terreno, sugiere la existencia en este punto de un pequeño molino de rueda horizontal que aprovechase el encauzamiento artificial descrito. Ver diagrama.


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La existencia de molinos está ya documentados desde el siglo X en la ribera del Guadiana, en relación con Calatrava la Vieja, por parte de los cristianos durante la segunda mitad del siglo XII, con una proliferación de los mismos durante el siglo XIII y una generalización de los mismos durante la primera mitad del siglo XIV para el área del Campo de Calatrava.

El siguiente elemento del sistema irrigado, la fuente de Huerta Vieja, cuya calificación de “vieja” ya resulta por si misma muy sugerente, está actualmente y por desgracia, destrozada, pero se sitúa justamente debajo del área de asentamiento de la alquería. La fuente actual reunía las aguas de varios veneros subterráneos, mediante un sistema de tres conducciones, prácticamente desaparecidas, y de muy difícil datación, que confluyen en una poceta de ladrillo más moderna, justo en un área apta en otro tiempo para los cultivos de regadío debido a su nivelación en las proximidades del fondo del arroyo.

Por último, dentro del sistema descubierto, la Fuente Encalada o del Cortijillo se sitúa, junto al arroyo de Huerta Vieja, 200 metros aguas abajo de la casa del Cortijillo, al final del camino arbolado que conducía a su entrada, junto al cruce de éste con el antiguo trazado del camino de Calzada de Calatrava, contando con un pozo para la toma de agua, con entibación de ladrillo, cubierto con una pequeña cúpula de ladrillo, junto al que existe una toma de agua descubierta, a la que se accede mediante una escaleras. De ésta última y mediante una conducción subterránea se abastece una balsa de almacenamiento de 8 por 11 metros que, a su vez, provee de agua a los abrevaderos para ganado existentes y cuyos sobrantes eran empleados para el riego.

Sobre la existencia de estos pequeños espacios de regadío, recordar que el investigador Ricardo Izquierdo indica de forma general que “aunque en la zona manchega las huertas no fueron muy abundantes, debido a la escasez de agua, muchas de ellas procedían de la etapa de dominio islámico y seguían conservando sus técnicas de irrigación (norias, acequias).


 

Los elementos del asentamiento II: De alquería musulmana a parroquia cristiana.

En Hernán Muñoz, a unos 900 metros al SW del Cortijo de Oliver, en una ligera loma existente en la margen izquierda del arroyo de Huerta Vieja, justamente por encima de la fuente homónima, se localiza actualmente un área de asentamiento poblacional que reúne las características generales para ser considerada como los vestigios de una modesta alquería, origen de todo el sistema que hemos observado.


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La alquería o aldea está formada, según los restos observados todavía en superficie, por al menos ocho casas de planta cuadrangular o rectangular, desde 14 hasta 22 m. de lado, dispersas sin adosamiento en un área de aproximadamente 0,8 ha., formadas parece por grandes patios con una o más crujías adosadas a sus lados, que en algún caso presentan divisiones interiores, con muros exteriores de 0,70 m. de grosor con zócalo de mampostería con piedra volcánica y, muy posible, alzados en tapial de tierra o adobe a tenor de las características de los derrumbes. En dos casos se puede comprobar la existencia de un vano de entrada al patio situado al mediodía de las casas. Os muestro ahora algunos de los restos de muros sobre el terreno, que se ven en la imagen de satélite anterior.


 

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El área, en su conjunto, aprovecha un afloramiento rocoso cuarcítico que, en algunos puntos, parece estar nivelado mediante terrazas, ofreciendo una configuración sobreelevada y cerrada con respecto al terreno circundante.

Teniendo presente la ausencia de prospecciones o excavaciones arqueológicas, en el área se encuentran algunos escasos restos de cerámica en superficie, habiéndose constatado la presencia de pequeños trozos de paredes gruesas y pasta muy basta (¿tejas, grandes vasijas?), junto a minúsculos trozos de cerámica tipo Terra sigillata, en algunos casos verdaderas esquirlas, que más bien parecen responder a que estuviesen en la mezcla del barro usado para los de tapiales de tierra.


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Hernán Muñoz contaba ya con población suficiente para considerarse parroquia, entendida como unidad de administración eclesiástica, en 1.245 como queda patente en la referida Concordia General. El propio Julio González señala al respecto que el núcleo debía ser anterior a dicha fecha y que, junto a Castellanos, Aldea del Rey o La Calzada, se pueden considerar para dicha fecha como pueblos.

Sobre este sistema de poblamiento en la zona, Corchado ya apuntaba en un estudio sobre la agricultura en el Campo de Calatrava que “los nuevos pueblos se fundaron sobre villares antiguos, es decir, en donde anteriormente habían existido otros según denotaban las ruinas, lo que era la mayor garantía de que las tierras cercanas eran de buena calidad”. Asimismo, indica que es, a partir del siglo XIII, cuando se realiza una repoblación más sólida del territorio.

Al respecto de la estructura y tipología de las unidades de hábitat de la alquería de Hernán Muñoz, existen paralelos en diversas zonas el sur y este de la península, describiendose como hábitats relativamente dispersos, sin formar calles y ocupando cada casa un amplio espacio alrededor. En ocasiones la alquería estaba formada por un grupo de casas (de 5 a 10), que se situaban en los bordes de un camino, mientras que en otras ocasiones (las menos), la alquería formaba una auténtica estructura poblacional con calles. No siempre contaban con elementos defensivos como muros o torres, pero en esos casos, la cercanía de un castillo cubría sus necesidades.

Asimismo, se documentan eras, tanto exteriores como interiores, y pequeños recintos para guardar ganado, como espacios cercados inmediatos a las zonas bajas de las alquerías. Al tiempo indica que la configuración de la articulación del poblamiento es en pequeñas alquerías, situadas sobre las lomas del terreno en las proximidades de las fuentes de arroyos secundarios, que posibilitan perímetros irrigados, configurando un poblamiento denso en pequeñas unidades, mientras que el secano “produce generalmente aglomeraciones de población muy escasas, pero de gran tamaño, al mismo tiempo que casas de campo muy aisladas”. Al respecto de la posible vinculación de la alquería de Hernán Muñoz con un elemento defensivo, cabe señalar que ésta debió estar primero en la órbita de influencia de Salvatierra y, posteriormente, junto a su casa-fuerte, en la de Calatrava la Nueva.


Los elementos del asentamiento III: La Casa-Fuerte o.. ¿Cuartel del Sur?

Al margen de los elementos arquitectónicos que, aun “camuflados”, son aun observables, se atestigua la existencia de una fortificación o “palacio” ya a mediados del siglo XIII, puesto que el maestre de la Orden Dº. Pedro Ibáñez firma en “Ferrán Muñoz” el 13 de diciembre de 1.256 un documento de concesión de molinos a los vecinos de Cabañas. La firma de un documento por parte de todo un maestre de la Orden, requiere de la existencia de un lugar, casa fuerte, palacio o castillo, donde hacerlo. De igual forma queda documentada la plausible existencia de otro “palacio” en la propia Aldea del Rey, con otro documento firmado por el maestre Dº. Rodrigo Pérez en dicho lugar a fecha de noviembre de 1287. De acuerdo a estos datos, quedaría explicada la denominación en aquella época del posterior llamado Palacio de la Clavería (según los últimos datos del arqueólogo Messeguer, el Palacio de Claveria contiene elementos mucho mas antiguos de lo hasta ahora conocido), como Cuartel del norte, ya que debía haber un segundo palacio, el situado en Hernán Muñoz, que sería el del sur.

No obstante, para ambos casos, citados en el documento de la Concordia General de 1.245, es muy posible que contasen con dichas casas-fuertes con anterioridad a esta última fecha, como resultado del proceso de reorganización del territorio descrito con posterioridad a 1.217-1.221, sino con anterioridad, durante el periodo de ocupación de Salvatierra de 1.198 a 1.211.

Entrando en los aspectos arquitectónicos, el edificio de la casa-fuerte, palacio o castillo, en su forma original (ver gráfico) muestra una planta cuadrangular de 32,50 x 31,20 metros de lado, con orientación NE-SW y esquinas ligeramente redondeadas al exterior, similar a otras construcciones de esa época, con muros en mampostería irregular en piedra volcánica con abundante mortero aproximadamente de 1,80 metros de ancho, conservados hasta una altura máxima de 4,50 metros en su esquina N y sin aberturas exteriores a excepción del acceso para carruajes en la fachada NE, con un vano de 2,30 metros de ancho, y la abertura de comunicación con el segundo recinto practicada en el muro SW, de 3,60 metros de ancho que conserva en su jamba derecha vestigios de haber sido remodelada, agrandando su vano, a tenor de la regularización de su alzado mediante un refuerzo de ladrillo macizo.


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Por el estado exterior que presenta el muro, reformado y revocado en partes y encalado en su totalidad, no nos atrevemos a plantear aquí que su factura original no sea un tapial encofrado de piedra y, por tanto, posibilitar su estudio partiendo de una posible relación con las construcciones correspondientes al periodo del reinado de Alfonso VIII, cuestión está que dejamos para próximos análisis, una vez que se cuenten con nuevos datos partiendo de una metodología arqueológica de su estructura.

Detalle de la puerta, donde se ve que el lado derecho está reforzado con ladrillos, de mas moderna factura, mientras que el izquierdo conserva los materiales originales. Esto sugiere la ampliación de la puerta de entrada, no muy grande en origen para cumplir sus funciones defensivas. Se observa asimismo el tremendo grosor del muro, solo explicable si fue ideado para funciones defensivas:



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Detalle del muro, cuyo exterior ha sido blanqueado y uniformado con mortero y restos de tejas y ladrillos en época mas reciente

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En la esquina NW se sugiere la posible existencia de una torre:

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El detalle de las esquinas redondeadas es importante, ya que para la zona Calatrava del Alto Guadalquivir existen ejemplos de arquitectura militar, fechable en el siglo XIII, igualmente con las esquinas redondeadas. Esto nos permite fechar la casa-fuerte de Hernán Muñoz en dicha época:


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Por su parte, las fortalezas próximas de Calatrava la Nueva y Salvatierra presentan igualmente muros en mampostería de semejante factura al de Hernán Muñoz, datables en el periodo calatravo de los inicios del siglo XIII. En la Torre La Higuera (Torre de Juan Abad, prov. Ciudad Real) y la Torre de Puebla del Príncipe (prov. Ciudad Real), al igual que la torre del homenaje del Castillo de Montizón (Villamanrique, prov. Ciudad Real), también se encuentran esquinas redondeadas, en obras de mampostería por hiladas, siendo datadas, a falta de una precisión mayor, en la segunda mitad del siglo XIII.

Por otro lado, las medidas observadas en la planta corresponden aproximadamente a 38 x 36 varas castellanas de la época, utilizando para ello la referencia de medida para una vara de 0,87 cm. (33,06 x 31,32 metros, quizá más acertada debido a la achaflamiento presente en las esquinas); o bien la de 40 x 38, con la referencia de medida de 0,82 cm. (32,80 x 31,16 metros). Asimismo, el grosor del muro podría corresponder aproximadamente a dos varas. En cualquier caso se trata de cifras muy concretas para resultar fruto de la casualidad.

Actualmente, la casa-fuerte se presenta a su interior como un amplio patio, empedrado en su práctica totalidad. En sus lados NW y SE están adosadas edificios de moderna factura, empleados por los actuales propietarios. Sin embargo, en el empedrado del patio, se observa la presencia de los cimientos de muros mucho mas antiguos, apoyados en las “murallas” del Castillo del NE y SE, realizadas con piedra volcánica.

En la fachada NE (ver esquema mas arriba, posición 3) se aprecia el adosamiento posterior de una construcción al exterior de la totalidad del muro original, con una anchura de 3,80 cm, cubierta a un agua sostenida con tornapuntas y con pequeñas ventanas al exterior, de un cuerpo de altura, fabricada con muros de mampostería ripiada, de 80 cm de ancho, con refuerzos de ladrillo, que puede ser datado incluso en el siglo XIV o XV. (ver gráfico)

A la fachada SW, en el siglo XVIII, a tenor de los materiales empleados y tipo de construcción, se adosó toda una serie de construcciones agropecuarias, incluyendo palomar, establos y almacenes, que conforman el segundo patio, el externo, con unas dimensiones de fachada de 42 x 38 metros, con muros de tapial y ladrillo. Un detalle importante es la propia orientación de la casa-fuerte o palacio. Su disposición con las esquinas orientadas DE FORMA MUY EXACTA con los puntos cardinales no puede ser más que resultado de una voluntad explícita de alineación en el momento del replanteo de las obras por parte de sus constructores. Esta orientación, además, se observa para los lugares con parroquia mencionados en el documento de 1.245 que conservan edificación, como son los casos de las posibles casas-fuerte del Castillo de Mortara (Piedrabuena), Xétar (Daimiel), o Herrera (Corral de Calatrava).


El final de Hernán Muñoz

El hecho de que Hernán Muñoz no evolucionase de forma similar a otras parroquias citadas en la Concordia de 1245, debió deberse posiblemente a la cercanía y los conflictos con Calatrava la Nueva. La original alquería musulmana, compuesta por hombres libres, y que vivían de la caza, ganadería intensiva y agricultura de regadío (huertas y frutales), pasó a convertirse en parroquia cristiana, dependiente de la Orden, en que se primaba los cultivos cerealistas de secano (de ahí la presencia del molino) y la ganadería extensiva.

Este tipo de economía (el cereal, la lana, etc es almacenable y conservable, las frutas, no), permite el establecimiento de tributos y cargas. Asimismo, Calatrava la Nueva disfrutaría de las tierras y cultivos de Hernán Muñoz, a lo que los sus pobladores poca resistencia podrían oponer. Todo ello, posiblemente provocó primero la desaparición de las antiguas estructuras de producción islámicas, y después las cristianas, de forma que los habitantes de Hernán Muñoz quizá fueran a vivir a las parroquias de Aldea del Rey o Calzada, dejando atrás solo los cimientos de sus casas y haciendo innecesaria la presencia del señor y su “castillo”, que con el tiempo se convirtió en la casa de labor que conocemos.

Este proceso no fue algo inédito en nuestro pueblo, ya Inocente Hervás señalaba al tratar de Aldea del Rey que “El convento (…) para el goce de sus dehesas y bienes comunales se consideraba como vecino, pero no para sus cargas, por ser inmune y de la jurisdicción exclusiva del prior”. Esta última cuestión es el origen de numerosos pleitos entre los vecinos agricultores y la Orden, como principal propietario de ganadería, hasta el punto que, el pueblo quedó arruinado, represento esto la causa última de la importante disminución de población constada para el siglo XVII en Aldea del Rey. Es decir, tras “acabar” con Hernán Muñoz, la Orden provocó un intenso despoblamiento también de la propia Aldea del Rey, que, y esto es una hipótesis, solo se salvó gracias a que la instalación en ella del Palacio de la Clavería y los recursos que ello trajo.


Conclusión

La historia de Aldea del Rey ha seguido una línea de poblamiento prácticamente interrumpida, desde épocas prehistóricas o protohistoria (ver reportaje de los poblados en altura), que se consolida en época romana, por la existencia de varias villas romanas en nuestro término municipal, y constatable por la proximidad de la capital Oretum, hasta llegar a la edad media, donde, de forma diferente como hasta ahora se ha creído, el territorio siguió conservando población desde época muy temprana, primero visigoda, y que pasó a manos musulmanas, hasta la reconquista por los cristianos, en que comienza la historia mas comúnmente conocida.

Todas estas culturas, épocas y episodios históricos han dejado su impronta en Aldea del Rey, a veces de forma majestuosamente visible, como es la Orden de Calatrava y su Castillo, o el Palacio de la Clavería, a veces de una forma más desapercibida, como Hernán Muñoz, pero que sin duda, en todos los casos, han influido en la actual Aldea del Rey.

Así, Hernán Muñoz, su origen como alquería musulmana integrada en un entorno agrícola y forestal, su evolución feudal hacia parroquia con un pequeño castillo y su despoblamiento y desaparición, que nutrió posiblemente de habitantes a su vecina Aldea del Rey, es uno de estos episodios que solo han dejado testimonios en forma de antiguos legajos, como ruinas ganadas por la tierra y la vegetación, o que han sido absorbidos por la actividad humana, como es la casa-palacio. Pero todo ello forma parte muy importante de nuestra historia, una rica historia que merece ser conservada y conocida.


Guadlquivir

Nota Final:

Este estudio se basa en diversa bibliografía, además de las observaciones sobre el terreno. La lista de citas bibliográficas es muy extensa y farragosa, asi que simplemente he extraído lo citado, resumiéndolo en muchas ocasiones, pero sin mencionar su origen. En el estudio completo pendiente de publicación, aparecen las citas concretas. Las imágenes, fotografías y esquemas han sido confeccionadas por los autores del estudio.

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