Aldea del Rey y su entorno natural a través del diario de mis paseos fotográficos. Naturaleza, pero también cultura, historia, tradiciones de este bello pueblo del Campo de Calatrava.
VISITA MI GALERÍA FOTOGRÁFICA PINCHANDO EN LAS FOTOS O SIGUIENDO ESTE ENLACE

sábado, 9 de diciembre de 2017

Ya sabemos donde están (las grullas por supuesto)

Comenté en una entrada anterior que me quedé con ganas de volver a ver grullas, así que ya conociendo más o menos donde encontrarlas, el otro día volví al entorno de Daimiel para verlas. Repetí más o menos lo de la otra vez, con algunas diferencias, que detallaré.

La primera y muy importante diferencia ha sido la meteorología. ¡¡Vaya frio!!. Cayó por esa zona una helada de las de época y eso que elegí el día que ir por que, según previsiones, apenas helaría. Pues cuando llegué a la laguna de Navaseca, mi primer objetivo, había -6º y eso que ya había amanecido hacía un buen rato. Imagino que al despuntar el día habría un par de grados menos incluso. Al tratarse de una depresión en medio de una gran llanura, y junto a la ausencia de viento, hace que el aire frio se acumule allí. Era día para "valientes", que los hay, los hay jeje.





Debido a esas heladoras temperaturas, la laguna, bastante somera en sus orillas y con aguas calmas, estaba casi completamente congelada varias decenas de metros alrededor de dichas orillas. Eso hacía que la mayoría de las aves estuviesen lejos, en el centro de la laguna, excepto alguna zona más descongelada de la que luego pondré fotos. En varias de las fotos siguientes se ve la linea azulada del hielo en la parte de abajo. Por lo demás, y como siempre, gran cantidad y variedad de aves. Ánades, porrones, cercetas, cucharas, garcillas, tarros, flamencos, ánsares, malvasías, zampullines, fochas y gallinetas etc. A modo de ejemplo:












Tambien valientes entre las aves, como esta gallineta o polla de agua, aquí de hielo, adentrándose como buenamente podían en la pista de patinaje que era casi todo alrededor de las orillas.


En una zona descongelada unos zampullines hacían las delicias del observador. Que no era sólo yo, estabamos algunos más...





 Creo que el porqué del nombre de zampullín chico, queda bastante claro...

Algunos pajarillos tambien, como estos jilgueros, pinzones o gorrión moruno hembra. Llegué a ver un pechiazul, pero no me dio tiempo a fotografiarlo!!. Creo que ese será mi proximo objetivo.




Estando allí empecé a escuchar un trompeteo incesante y característico, de las grullas. Se escuchaban perfectamente al norte-noroeste de mi posición y por lo que parecía al sur del Guadiana. Así que, tambien a diferencia de la anterior vez, en vez de ir al norte o noroeste de las Tablas, donde tenía pensando, y viendo que la laguna no se descongelaba, ¡¡seguía habiendo -6º a las 10 y pico!!, recogí los bártulos y me fui para esa zona.


Hacía un rato que las grullas dejaron de escucharse, que es la mejor forma de localizarlas, así que busqué un punto algo más elevado para intentar verlas. Y sí, las acabé viendo, pero bastante más lejos de lo que por el sonido anteriormente, parecía. Un enorme bando, pero a varios kms de donde estaba, la foto es con el teleobjetivo lógicamente. Aunque en otras zonas "grulleras", como es la laguna de Gallocanta se lee que la sequía ha hecho descender radicalmente sus efectivos, por aquí, como se ve, siguen contando con una nutrida población.


Nada, pues allí hubo que ir. La distancia era para ir en coche, aunque con el problema de no conocerme bien los caminos de la zona y que las iba a perder de vista. Entre los emparrados y la zona que es llana aparentemente, pero en realidad son ondulaciones, iba un poco a ciegas. Parando de vez en cuando para intentar escucharlas y hacer alguna del bonito paisaje manchego.








Lo que ocurrió es que las perdí completamente, donde las ví inicialmente, ya no las veía, cambiaron de sitio. De hecho se fueron acercando a mí, mientras yo lo hacía a ellas y al subir una pequeña loma, como la anterior, me topé con ellas de bruces. ¡¡Estaban en el mismo camino, a ambos lados!!. Aunque deben estar mas que acostumbradas a ver gente, había gente podando cerca, y se trata de caminos transitados, no se esperaron a que yo las fotografiase jeje. Lástima no haberlas visto con antelación y lástima el haberlas espantado, aunque fue involuntariamente. Estuvieron volando en derredor mío un rato, se posaron en alguna pequeña elevación cercana y por fin la voltearon, desapareciendo de mi vista. Pero poco a poco me voy acercando. Aquí os dejo unas cuantas de las muchas fotos que les hice:








Una maravilla.

domingo, 3 de diciembre de 2017

Constructores de paisajes otoñales

Ya he comentado anteriormente que el otoño, incluso casi el invierno, por fin se decidió a entrar por el entorno de Aldea del Rey. La lluvia, el frío, los días cortos y de una luz muy característica, han hecho acto de presencia y el campo lo nota. Mucho más en las sierras mejor conservadas del sur, que en el resto del término municipal. Y si por una circunstancia se nota especialmente este cambio de estación, es por el llamativo cambio de color que se produce en algunas laderas, por la más abundante presencia de especies vegetales de hoja caduca. Como son, en el caso que aquí me ocupará, el quejigo y la cornicabra o terebinto. Quercus faginea y Pistacia Terebinthus.

Y empiezo con la cornicabra. Caso curioso el de esta planta. Es, por sus características y origen, mas un arbusto o arbolillo semi-tropical, que mediterráneo, sin embargo se ha sabido adaptar bien a las actuales condiciones climáticas y, junto a su pariente cercano el lentisco, es incluso abundante en determinados hábitats o "subhabitats". Me llama sin embargo la atención que no se la suele considerar especie "constructora" de paisaje, es decir, especie que por su abundancia o relevancia, domine el paisaje, sea perfectamente visible en él. No se suele hablar de "cornicabrales" (no sé si la palabra existe siquiera), mientras que sí de encinares, jarales, robledales, etc, o sus asociaciones (jara-brezal, etc). Sin embargo y como se puede ver, los "cornicabrales" no sólo existen, si no que son de lo más llamativos. Por que esos colores rojos, ocres y amarillos, poco a poco van pasando a solo pardos, no pueden pasar a desapercibidos a nadie que pase cerca de la Sierra de Calatrava de Aldea del Rey, desde hace unos diez días:







A pesar de su abundancia en zonas apropiadas, tiene sus preferencias, no la veremos en cualquier sitio. Por aquí, y según he observado, parece apetecer por terrenos volcánicos, en las dos últimas fotos anteriores se puede ver ese color oscuro de la tierra, de origen volcánico; así como tambien medran más en los pies de monte, más en contacto con la llanura de transición con La Mancha. Quizá por que esos terrenos tienen una basicidad mayor de los silíceos del interior de la sierra, y ese pH no es soportado por otras especies serranas, de terrenos ácidos, como jaras, madroños o brezos, a las que sustituye.

Por otro lado, también parece elegir zonas entre media y baja ladera, esquivando tanto hoyas frías y húmedas (otras especies la sustituyen), como las zonas más altas. En las fotos que siguen, se ve mejor. En la primera, los colores pardos que corresponden a las cornicabras, están a media ladera (de centro a izquierda de la foto), mientras que están ausentes en las zonas más altas, a la derecha y arriba. Quizá por su pasado subtropical, buscan preferentemente zonas con cierta protección contra el frío y/o la sequedad que se da en zonas más altas, rocosas (y con menos suelo), así como más venteadas. Además, en esa zona, coincide que hay un volcán, el cono es ese pico a la izquierda y la mayor presencia de cornicabra está en sus coladas.


Algo parecido se puede ver a continuación, ya sin volcan de por medio. No es dominante aquí, pero yo diría que se nota, se nota y bien su presencia, sobre todo a media falda.


Y continúo ahora con otra especie que en estas fechas, o a partir de estas fechas, deja su impronta en el habitual oscuro paisaje, de sierras "morenas", propio de estas tierras. El quejigo. En otras zonas más altas y húmedas de otras sierras, sería caso asimismo del rebollo, que aquí solo se puede ver de forma aislada. No tiene la riqueza cromática de la cornicabra y se refugia, por aquí, en zonas del interior de la sierra, menos visibles desde fuera, pero donde está, también bien que se nota que está. Y más con esta fría y alargada luz invernal, con la que sus colores amarillos refulgen, como si la propia luz saliese de dentro de las hojas:





No están los quejigares plenamente en fase otoñal o invernal, de momento han empezado los situados por los fondos de valle, donde tanto la insolación como la temperatura son menores. Lo podemos ver en la foto siguiente. La especie arbórea dominante en esa zona es el quejigo, pero mientras las laderas de detrás, de umbría, permanecen verdes, el fondo de valle ya está vestido de otoño. En la solana de primer plano, domina la encina. Para cuando los quejigos de esas laderas tengan el color de los del fondo, éstos casi ni tendrán hojas seguramente.


Y para despedir la entrada, una foto con los dos protagonistas de hoy, en la zona anterior. A veces están cerca, pero casi nunca juntos. Una cornicabra en el primer plano, en este caso en solana al ser zona más fría que las anteriores, y los quejigos en el fondo. La primera, demostrando sus apetencias más cálidas y soleadas (también hay presencia volcánica ahí); y los segundos que dominan y prefieren valles y laderas con menor temperatura y mayor humedad, así como de terreno totalmente silíceo. Cada cosa en su lugar y un lugar para cada cosa.

Comparte

Entradas relacionadas

Related Posts with Thumbnails